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Retinopatía diabética, mal silencioso que afecta a uno de cada tres pacientes

GUADALAJARA (México).- Uno de cada tres pacientes diabéticos desarrollan retinopatía, una enfermedad silenciosa que puede causar ceguera, pero es poco conocida por los médicos de las instituciones de salud pública, señalan especialistas mexicanos.

Una persona con diabetes tarda entre cinco y 15 años en desarrollar esta complicación, según los cuidados y el control clínico que mantenga, pero en la mitad de los casos no es diagnosticada a tiempo por el médico general, dice a Efe Francisco Nava, cirujano miembro del Consejo Mexicano de Oftalmología.

La retinopatía diabética es la tercera causa de ceguera irreversible en el mundo. Se caracteriza por una pérdida paulatina de visión debida al deterioro causado en los vasos sanguíneos de la retina por los elevados niveles de glucosa.

Nava, cirujano oftalmólogo con subespecialidad en Órbita, Párpados y Vías Lagrimales, afirma que esta enfermedad “no es muy conocida” por los médicos de primer nivel encargados de dar atención y seguimiento a pacientes diabéticos, sobre todo los que atienden en instituciones públicas.

Afirma que los profesionales de la salud “deben reeducarse” para identificar las complicaciones oculares pues durante las citas de revisión con el paciente “se preocupan por la filtración renal o cómo está el pie, pero olvidan derivarlos con un oftalmólogo”.

Las revisiones cada seis meses evitan que avance y se presenten complicaciones como la formación del edema macular, que causa ceguera irreversible, recalca el especialista.

El edema es causado por coágulos en el interior del ojo que hacen que el paciente perciba los objetos distorsionados, “como si estuviera viendo a través de agua”, explica.

También es común que la persona vea las líneas rectas con “ondulaciones o colores menos nítidos”, y en los casos con daño más avanzado “es posible que perciba manchas negras en su campo de visión”, agrega.

Aunque la retinopatía no es curable sí se puede revertir su progresión mediante un tratamiento de inyección de fármacos antiangiogénicos, que regulan la formación de los vasos sanguíneos dentro del ojo.

“Además de tratar el edema ocular en caso de que ya se haya presentado hay regresión de la retinopatía, y en la medida que el paciente mantenga el tratamiento evita el deterioro de la visión y mantiene la calidad de vida”, señala Nava.

México es uno de los países que más preocupa a la comunidad médica pues hay una gran prevalencia de diabetes pero “no hay suficientes servicios” y sí “falta educación”, dice a Efe Francisco Martínez Castro, representante de la Agencia Internacional de Prevención de Ceguera (IAPB) para América Latina.

Martínez Castro, oftalmólogo especialista en retina, tomó parte en el “Barómetro de Retinopatía Diabética” encabezado por la Federación Internacional de la Diabetes y la Federación Internacional sobre la Vejez.

El estudio encuestó en México a pacientes con diabetes y retinopatía y halló que casi 20 % nunca conversaron con su médico de las complicaciones oculares y 28 % lo hicieron una vez que aparecieron los síntomas.

Además, 43 % de los pacientes diabéticos encuestados no creen que su enfermedad esté bien controlada y están cuatro veces más preocupados por la pérdida de visión que de las enfermedades cardiovasculares que pueda traerles la diabetes.

Martínez Castro destaca que la retinopatía y un eventual edema macular traen consecuencias en la calidad de vida del paciente, pues 58 % de los que tienen algún grado de pérdida de visión experimentan dificultad para manejar y dos de cada cinco refieren haber tenido dificultad para mantener su trabajo, de acuerdo con los datos del Barómetro.

Los resultados del estudio revelan un rezago en la atención oftalmológica a pacientes con diabetes, no solo a quienes habitan en ciudades sino a quienes están en las zonas rurales más alejadas, refiere el médico.

“Es una llamada de atención para todos; para los médicos, para la estructuras de gobierno, para entender que nos hacen falta más centros, pero sobre todo tenemos que cambiar nuestro modelo de atención”, expresa el especialista.

Recalca que los pacientes diabéticos deben ser “responsables” y hacer su parte para mantener una alimentación sana, realizar actividad física, descansar de manera adecuada y acudir con el médico de manera regular para dar seguimiento a las posibles complicaciones de la enfermedad y actuar de forma preventiva.

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